jueves, 13 de mayo de 2010

El Segundo Período Intermedio (c.1.650-1.550 A.C.) La Reunificación de Las Dos Tierras bajo Ahmose 5/5



Shabti de caliza con la figura del Faraón Ahmose
Probablemente de Tebas, Imperio Nuevo, Dinastía XVIII, hacia 1.520 A.C. Se trata del shabti más antiguo que se conoce de un faraón. ("Pichar" y ampliar)

El shebti o figurilla funeraria que se enterraba con el fallecido, aparece por vez primera en el Imperio Medio (hacia 2.040-1.750) A.C. El que se muestra encabezando esta "Hoja Suelta", es el primero que se conoce que fuese hecho para un faraón, y también muestra una de las pocas imágenes del Faraón Ahmose (1.550-1.525 A.C.) que ha sobrevivido. La figura lleva el nemes o cubrecabeza real con un uraeus. Ahmose fue el faraón responsable de completar el proceso de expulsión de los Hyksos; Asiáticos que hebrían ejercido un férreo control sobre ciertos sectores de Egipto durante el Segundo Período Intermedio (hacia 1.750-1.650 A.C.) Los Historiadores estiman que reinó durante unos veinticinco años. Es probable que Ahmose fuese muy joven cuando subió al trono, y parece que sus mayores campañas tuvieron lugar en sus últimos diez años de reinado. Esto explicaría el aspecto tan juvenil de su cara. La ubicación de la tumba del faraón Ahmose se desconoce. No obstante, su cuerpo se encontraba entre las momias reales en el llamado "Royal Caché", por lo que se da por hecho que habría sido enterrado en la necrópolis de Tebas.



LA REUNIFICACIÓN DE LAS DOS TIERRAS BAJO AHMOSE

El asedio de Avaris fue sólo el primer paso de una serie de campañas encaminadas a asegurar la unidad de Egipto. No existe un consenso general sobre la secuencia de los eventos, pero según nos cuenta Ahmose, hijo de Ibana, a la campaña de Avaris le siguió otra en el sur de Palestina durante la cual se tomó Sharuhen. No se sabe si la intención era hacer desaparecer los vestigios Hyksos o explotar el vacío que dejaron de una supuesta intervención en Palestina, e incluso en el Líbano.

Hay referencias posteriores de la importación de cedro del Líbano, o de los toros castrados de “Fenekhu”, término que hace referencia a Fenicia. Ahmose, hijo de Ibana, continúa su relato: “Ahora, una vez que Su Majestad hubo exterminado a los nómadas de Asia, navegó hasta Khent-hen-nefer, al sur, pasada las 2ª Catarata, para aniquilar a los arqueros nubios”. Está confirmado que el faraón Ahmose restauró – cuando llegó su momento - el control egipcio de Buhen, ya que una jamba de una puerta lo muestra a él y a su madre presentando ofrendas a Min y Horus (de Buhen) y menciona a un tal Turo, oficial de Buhen.

Cuando Ahmose regresó de Nubia, tuvo que abordar dos alzamientos. El primero fue un motín menor en el que un individuo llamado Aata, no egipcio – posiblemente un nubio – introdujo un pequeño ejército desde el norte en el Alto Egipto. Esto puede haber sido sólo una redada, con el botín como objetivo, ya que Aata no buscó el enfrentamiento con el ejército real. Fue localizado, finalmente capturado, y sus hombres capturados vivos; Ahmose, hijo de Ibana, recibió, como recompensa, dos guerreros jóvenes. Aceptando que Aata fuese nubio, y puesto que los nubios de Kerma servían en el ejército en Avaris y Menfis, y disponían, por lo tanto, de suficiente riqueza para costearse enterramientos de categoría, es posible que un grupo de dichos nubios hubiese intentado aprovechar la estancia del faraón en Nubia para emprender redadas de saqueo en el Alto Egipto.

El segundo alzamiento tuvo un carácter diferente. Estaba liderado por un egipcio, Teti-an, quien “Atrajo para sí a los descontentos; Su Majestad le dio muerte; sus tropas fueron barridas”. La gravedad de esta rebelión puede medirse por la severidad de los castigos. Solo se puede especular que los descontentos eran aquellos que hasta ese momento habrían servido al rival de Ahmose, el rey d Avaris. Los últimos cinco años de reinado de Ahmose fueron dedicados a un ambicioso programa de construcción en los grandes centros de culto (Menfis, Karnak y Heliópolis y, sobretodo, Abydos), y en las fronteras norte y sur de Egipto, Avaris y Buhen.

El estrato más antiguo de la Dinastía XVIII en Tell el-Dab’a ha aportado valiosos descubrimientos; acontecimiento extraordinario incluso en el contexto de este excepcional yacimiento. Inmediatamente después del saqueo, las fortificaciones y el palacio del último rey Hyksos fueron sistemáticamente destruidos. Ahmose los sustituyó por fortificaciones parecidas y edificios palaciegos que también gozaron de una corta vida y que ahora sólo pueden reconstruirse a partir de sus cimientos y de fragmentos de murales encontrados en vertederos que se iban creando conforme se iban nivelando los edificios.

Los murales eran en estilo, técnica y motivo, minoicos, si bien aún no se ha llegado a un consenso entre los eruditos egeos sobre si fueron pintados por artistas minoicos, o por egipcios que los imitaron. Se han encontrado cientos de fragmentos, pero en muy mal estado, y pasarán años de conservación y estudio antes de que puedan ser completamente valorados. No obstante, su presencia en contextos de más de 100 años anteriores a las primeras representaciones de cretenses en tumbas tebanas, y anteriores a los frescos que han sobrevivido en Knossos, cuyo tema comparten, ha revolucionado las ideas que se tenían de las relaciones entre Egipto y Creta.

Uno de los edificios de donde proceden, fue un palacio real, y el único edificio comparable de su tiempo es el Palacio del Norte, en Deir el-Ballas. Los pocos murales que han sobrevivido de allí son totalmente diferentes, pintados en un estilo sencillo similar al de las pinturas de las tumbas contemporáneas. Los frescos de Tell el-Dab’a parece que les deben poco a la tradición de decoración mural egipcia, que se remonta a los comienzos del Imperio Antiguo.

Por analogía con los frescos de Knossos, parecen haber sido ejecutados para servir los propósitos de un ritual, y están repletos de referencias simbólicas al culto del gobernante cretense. Saltarines de toro y acróbatas, asociados con motivos relacionados con la cabeza del toro y patrones laberínticos pertenecen por completo al mundo egeo. Las escalas variables de los frescos, su temática y el color de fondo, todo indica que el sistema decorativo era extremadamente complejo y se extendió no sólo a uno sino a una serie de edificios.

En Tell Kabri, Palestina, se han encontrado otros frescos, menos complejos, claras imitaciones del arte minoico. Una de sus más asombrosas características en Tell el-Dab’a es que aparecen en un vacío. Hay un volumen pequeño de cerámica Kamares cretense pero aparece en un estrato de principios de la Dinastía XIII y no se aprecia continuidad en edificios y artefactos entre éste y el estrato de los frescos. Lo más extraño es que no existen artefactos cretenses asociados con los propios frescos, o en el estrato del que proceden originalmente.

El descubrimiento de los frescos ha hecho revivir viejas ideas descartadas hasta ahora de que Ahmose fuese un aliado de los soberanos cretenses y que hubiese tomado por esposa a una princesa de Creta. Como evidencia, se cita a un grifón de estilo minoico que aparece en un hacha de Ahmose, y en el hecho de que Ahhotep, la madre del faraón, ostentase un título de “Señora de Hau-nebut”, que en un principio se creyó que se refería a las islas de Grecia, aunque recientemente se ha argumentado que esta interpretación es poco verosímil. No obstante, los frescos prueban que los minoicos estuvieron en Tell el-Dab’a; ya fuese como meros artistas o como supervisores que adiestraban a los egipcios.

Las incógnitas que nos presentan los frescos inevitablemente nos llevan a otro problema: la fecha de erupción del volcán Thera, ya que los frescos mejor conservados encontrados hasta ahora son los procedentes de la isla cicládica de Thera, enterrada bajo las capas de lava. La erupción representa un acontecimiento clave para relacionar las secuencias cronológicas del Mediterráneo egeo y el oriental, entre sí, y para obtener una cronología absoluta. Se ha hecho un gran esfuerzo en los intentos de identificar el evento a través de fuentes egipcias para poder datarlo en años de reinado.

Las referencias a tormentas del Papiro de Rhind, y una estela de Ahmose describiendo un desequilibrio destructivo, han sido utilizadas en este argumento, pero la evidencia que más nos revela procede de Tell el-Dab’a. La pumita (piedra pómez o pómex), identificada mediante análisis como procedente del volcán de Thera, se ha encontrado en un estrato de asentamiento que data del período de reinado de Amenhotep I hasta principios del de Tutmosis III. Sin embargo, la pumita aparece en un taller donde se habría utilizado como materia prima, por lo que el contexto nos ofrece sólo un terminus ante quem, ya que la pumita podría haber sido recogida, por ejemplo, a orillas del mar, y, en cualquier caso, podría haber estado depositada allí durante bastante tiempo.

No toda la pumita procede de Thera: la fuente de, al menos, una muestra ha sido identificada como procedente de una erupción en Turquía que tuvo lugar hace más de 100.000 años. Es sorprendente que no se haya encontrado pumita hasta hoy en estratos anteriores al de Tell el-Dab’a, ni tampoco rastro alguno de la ceniza arrojada por la erupción.

Utilizando una combinación de de evidencias, incluyendo datos de registros de núcleos de hielo y anillos de árboles, donde condiciones atmosféricas excepcionales pueden, a veces, ir ligadas a acontecimientos históricos, se ha sugerido que la erupción del Thera tuvo lugar en 1.628 A.C. La evidencia de Tell el-Dab’a podría interpretarse como refrendo de la fecha tradicional de c.1.530 A.C. – dentro del reinado de Ahmose – pero aún se requiere mucho más trabajo si se quiere clarificar la interpretación de la fecha científica, por lo que la cuestión tiene que permanecer, por ahora, abierta.

Poco quedó del reinado de Ahmose después de su reconquista de Egipto. Muchos proyectos de construcción fueron abandonados, pero los beneficios de la unificación se veían ya claros. Los bellos objetos de los enterramientos reales, y las listas de donaciones a los dioses de Tebas, dan testimonio de una creciente riqueza y habilidad artística. Los fragmentos de relieve de Abydos, que nos han llegado gracias al pillaje de los escultores ramésidas, muestran que para finales de su reinado ya había evolucionado un estilo fácilmente reconocible como de la Dinastía XVIII.

Hemos llegado, pues, al final de este Capítulo 8º del corpus de la obra de Ian Shaw - tan reiteradamente mencionada - “The Oxford History of Ancient Egypt”, titulado "Segundo Período Intermedio", conveniente etiqueta para un vacío cronológico.

Magistralmente expuesto por la Profesora Janine D. Bourriau, cuyo CV y experiencia profesional han quedado plasmados y definidos en el Preámbulo de este 8º Capítulo, da paso a uno nuevo, el 9º, titulado “La Dinastía XVIII antes del Período Amarna” en el que, de nuevo, iremos de la mano de un especialista en el tema.

Se trata, en este caso, de la Egiptóloga norteamericana Doctora Betsy Bryan, de la Johns Hopkins University, Baltimore, que actualmente dirige el equipo de excavación del complejo “Recinto de Mut” en Karnak.

Faraones de la Dinastías XV (Hyksos)

Salitis/Sekerher
Khyan (Seuserenra)
Apepi (Aauserra)
Khamudi

Faraones de la Dinastía XVI

Antiguos gobernantes tebanos contemporáneos con la Dinastía XV

Faraones de la Dinastía XVII

Rahotep
Sobekemsaf I
Intef VI (Sekhemra)
Intef VII (Nubkheperra)
Intef VIII (Sekhemraherhermaat)
Sobekemsaf II
Siamun (?)
Taa (Senakhtenra/Seqenenra)
Kamose (Wadjkheperra)


RAFAEL CANALES

En Londres a 18 de mayo de 2010

Bibliografía:

“The Enciclopedia of Ancient Art”. Helen Strudwick, Amber Books, 2007-2008.
“Ancient Egypt, Anatomy of a Civilization”. Barry J. Kemp, Routledge, 2006.
“Ancient Egypt. A Very Short Introduction”. Ian Shaw. Oxford University Press, 2004.
“The Oxford History of Ancient Egypt”. Ian Shaw, Oxford University Press, 2003.
“Antico Egitto”. Maria Cristina Guidotti y Valeria Cortese, Giunti Editoriale, Florencia-Milán, 2002.
“Historia Antigua Universal. Próximo Oriente y Egipto”. Dra. Ana María Vázquez Hoys, UNED, 2001.
“Pharaos and Mortals: Egyptian Art in the Middle Kingdom. A Catalogue”, Janine D. Bourriau, Cambridge University Press, 1988.
“British Museum Database”.

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