jueves, 15 de abril de 2010

El Segundo Período Intermedio (c.1650-1550 A.C.) Menfis: La Mansión de Ptah. Cusae 2/5

Barras espaciadoras de oro con gatos en relieve, para un brazalete. Probablemente procedente de Edfu, Dinastía XVII, hacia 1.650 A.C. ("Pinchar" y ampliar")

Con el nombre de Sobekemsaf incrito - esposa del faraón Nubkheperre Inyotef - estos espaciadores originalmente sujetaban un brazalete compuesto de doce tiras trenzadas de cuentas - quizás cornalina o lapizlásuli - que se han perdido. Los brazaletes egipcios era típico llevarlos en parejas, y estos espaciadores es lo que queda de un par de brazaletes idénticos. Pertenecieron a la Reina Sobekemsaf, cuyo nombre, junto al de su esposo, aparece grabado en la cara inferior de cada barra. Algunas mujeres de la familia real de principios del Imperio Nuevo poseían joyas con elementos felinos. Por ejemplo, tres esposas menores de Tutmosis III fueron enterradas con brazaletes que tenían espaciadores con gatos. El gato estaba consagrado a la Diosa Bastet, asociada con la fertilidad femenina, y las cuentas con forma de gato las utilizaban las mujeres como amuletos para asegurarse la fertilidad y la concepción. Es probable que los elementos felinos en las joyas de las damas reales se utilizasen con la misma intención. La fertilidad era de tremenda importancia para las esposas reales ya que uno de los deberes primordiales de la reina era proporcionar al Faraón un heredero. Esto aseguraría la continuidad de la Realeza y, por tanto, el continuo orden del Universo.


MENFIS: LA MANSIÓN DE PTAH

Josephus afirma estar citando la descripción de la conquista y ocupación de Egipto por los Hyksos directamente de la historia de Menatón, que es como sigue:

“La tomaron por la fuerza, sin ninguna dificultad, sin siquiera pegar un golpe, sobreponiéndose a los gobernantes del territorio; después, prendieron fugo y asolaron nuestras ciudades de forma despiadada, derribaron los templos de los dioses....Finalmente, eligieron rey a uno de ellos cuyo nombre era Salitis. Él residía en Menfis desde donde recaudaba los tributos del Alto y Bajo Egipto dejando siempre tras de sí una guarnición en las posiciones más ventajosos”.

Esta imagen que tenemos del dominio Hyksos se confirma por el simple hecho de que el gobernante tebano Kamose se negase a aceptar el estatus de vasallo suyo. El estricto control de la frontera de Cusae, la imposición de tributos sobre el tráfico de El Nilo, y la existencia de guarniciones de Asiáticos lideradas por comandantes egipcios, todo ello, se menciona en los textos de Kamose. Al parecer, los reyes Hyksos seguirían el modelo establecido por los reyes de la Dinastía XII durante su dominio en Nubia, por lo que las instituciones militares y burocráticas seguirían aún activas en el lugar.

El rol del faraón de Menfis también resulta claro en la versión de Kamose; Avaris era la ciudad residencia y hogar del rey de los Hyksos, el centro de su poder, pero Egipto, incluso su parte norte, no podía gobernarse desde el Delta Oriental. El dominio de Egipto pasaba por el control del Nilo, y todos los gobernantes lo habían hecho así desde el vértice del Delta, la región de Menfis y el moderno Cairo.

La existencia de pruebas de la supuesta capacidad de destrucción y saqueo de los Hyksos es escasa. En Tanis, se han encontrado cuatro esfinges colosales del faraón Amenemhat III, de la Dinastía XII, y dos estatuas del Smenkhera, de la Dinastía XIII, con el nombre Aqenenra Apepi inscrito (otro nombre para Aauserra Apepi). Las inscripciones originales de dedicación a Ptah indican que fueron primero instaladas en Menfis. Se suele dar por hecho que fueron saqueadas por Apepi, llevadas a Avaris, y eventualmente trasladadas a Tanis en la era ramésida, pero sólo se sabe a ciencia cierta que Apepi las reclamó escribiendo su nombre sobre ellas, y puede que nunca abandonasen Menfis, para nada, hasta la era ramésida. Por otra parte, al menos un monumento real de un faraón de la Dinastía XIII fue violado: el piramidión del vértice de la pirámide del faraón Merneferra Ay’s, probablemente construida en Saqqara, apareció en Faqus, cerca de Tell el-Dab’a.

Al día de hoy, no hay nada que indique que los reyes Hyksos encargasen monumentos funerarios siguiendo la tradición menfita en el Desierto Occidental, dominando la ciudad. Sin embargo, conviene recordar la sistemática demolición llevada a cabo en Tell el-Dab’a por el victorioso Ahmose y las ansias de faraones posteriores de construir en piedra, antes de aceptar como válido un argumento ex silentio. Por ejemplo, en el templo de Hathor, en Gebelein, se han encontrado dos bloques, uno de caliza y otro de granito, con los nombres inscritos de Khyan (c.1.600 A.C.) y Aauserra Apepi. Al no existir evidencia inequívoca de que los Hyksos hubiesen controlado esta parte de Egipto, y menos construido monumentos tan al sur, lo más probable es que ambos bloques tuviesen su origen e Menfis, y hubiesen sido traídos a Gebelein durante el Imperio Nuevo.

Durante los años 80, como parte de la inspección del vasto campo de ruinas de Menfis realizada por la Egypt Exploration Society, se excavó una pequeña zona de la ciudad que sacó a la luz estratos del Segundo Período Intermedio. La cultura de esta comunidad, revelada por la cerámica, la arquitectura doméstica, los sellados de barro con impresiones de escarabeos, objetos de metal y cuentas, es totalmente egipcia, en especial si se la compara con la de Tell el-Dab’a, y muestra un desarrollo cultural sin ruptura desde la Dinastía XIII.

Las similitudes en las cerámicas egipcias permiten relacionar los estratos de Menfis con los de Tell el-Dab’a, y esto revela una ruptura mayor en ambos lugares después del último estrato Hyksos en Tell el-Dab’a D/2. En Menfis le sigue una secuencia de depósitos arenosos sobre los que no se habrían construido estructuras permanentes, y en los que las cerámicas contienen cantidades cada vez mayor de los tipos del Alto Egipto que datan de principios de la Dinastía XVIII. La siguiente fase muestra edificios alineados de forma diferente y cerámicas de un pronunciado estilo de la Dinastía XVIII. Se estima que los depósitos arenosos coinciden con el período de las guerras entre Hyksos y Tebanos.

Lo que no hay en Menfis es la presencia de restos del Bronce Medio, tales como los que se pueden ver en Tell el-Dab’a, de finales de la Dinastía XII en adelante. Piezas importadas y copias egipcias de cerámica palestina están presentes en ambos lugares, pero en Menfis representan menos del 2 por ciento, mientras que en Tell el-Dab’a alcanza entre el 20 y el 40 por ciento del repertorio total. No se aprecia ninguna ruptura cultural en los primeros estratos excavados que datan de mediados de la Dinastía XIII hasta finales del Segundo Período Intermedio. ¿Se observa este mismo patrón en alguno de los principales centros de la región?

En Saqqara, la necrópolis más cercana a Menfis, el foco de actividad del pasado Imperio Medio era el templo mortuorio del Faraón Teti (2.345-2.323 A.C.). Allí se encuentran tumbas privadas y pruebas de haber tenido lugar una continua celebración del culto al rey hasta la primera mitad de la Dinastía XIII. En lo que se refiere a la última Dinastía XIII y al Segundo Período Intermedio, sólo hay hasta ahora un único enterramiento aislado de un hombre dentro de un ataúd rectangular. Su nombre, Abdu, sugiere que fuese un Asiático, e iba provisto de una daga con el nombre de Nahman, un seguidor del faraón Apepi. Puesto que la daga resulta ser el único elemento del hallazgo al que hasta hoy se ha dado publicidad, no se sabe si la sepultura es comparable o no con aquellas de similar datación de Tell el-Dab’a, pero el ataúd rectangular sugiere que no lo es. Ni tampoco sabemos si es contemporánea con el enterramiento, o se trata de una reliquia, o un mero legado. Aparte de este ambiguo hallazgo, sí existen evidencias claras en la misma zona de un amplio cementerio de ricas sepulturas de superficie que pertenecen a los reinados de los primeros faraones de la Dinastía XVIII Ahmose y Amenhotep I.

En Dahshur, yacimiento de los complejos de dos grandes reyes de la Dinastía XII, Senusret III y Amenemhat III, la actividad ritual tiene que haber continuado al menos hasta principios de la Dinastía XIII ya que el faraón Awibra Hor fue enterrado allí en esa época. En una fecha posterior se construyeron grandes silos de adobe dentro del complejo mortuorio de Amenemhat III. Cuando los silos estaban ya en mal estado se utilizaron como basureros para la cerámica desechada procedente de un asentamiento cercano. Una cerámica similar aparece en los estratos de Menfis, debajo de los depósitos de arena, y en Tell el-Dab’a, en los estratos G/4 en adelante. Su carácter es enfáticamente del Imperio Medio y egipcio.

Parece ser que se levantaron edificios en el espacio sagrado de Dahshur algún tiempo después de la temprana Dinastía XIII; estas estructuras se asociaron a un asentamiento que se continuó ocupando, aunque aún no está claro cuánto tiempo duraría esta ocupación, excepto en términos relativos. Más adelante, no hay evidencia alguna de actividad hasta el período ramésida. La cerámica “de silo” está también presente en Lahun, en el asentamiento que creció cerca del complejo mortuorio de Senusret II. A partir de entonces, en Lahun, hay un vacío hasta que aparece la cerámica de mediados de la Dinastía XVIII.

En Lisht, la necrópolis más cercana a Itjtawy, residencia real de faraones de las Dinastías XII y XIII, la escena es más compleja. Un amplio cementerio privado creció alrededor de la pirámide de Amenemhat I que acabaría invadiendo el propio complejo funerario real. Entre las sepulturas más tardías había unas cuantas bastante suntuosas que contenían recipientes de cerámica tipo “Tell el-Yahudiya”, que se dan tanto en la propia Tell el-Yahudiya como en Tell el-Dab’a, en sepulturas de los estratos D/3 y D/2; es decir, aquellos estratos que datan de finales del período Hyksos. Estos últimos enterramientos en Lisht son de carácter totalmente egipcios.

Un asentamiento de trabajadores conectados con la necrópolis creció durante la Dinastía XIII en esa zona, y cavaron pozos de enterramiento dentro de complejos domésticos, antes y después de su ocupación. Este atípico estilo de enterramiento egipcio tiene paralelismo en Tell el-Dab’a, pero no hay ninguna evidencia más que sugiera que los habitantes no fuesen egipcios. En los escombros procedentes de la excavación de viviendas se encontraron dos escarabeo con el nombre del soberano de la Dinastía XVI, Swadjenta Nebererau I (c. 1.615-1.595 A.C.). Sus fechas, aunque tentativas, caen dentro del ámbito de los asignados por Bietak a D/3. No hay evidencia de la Dinastía XVIII en Lisht hasta el reinado de Tutmosis III.

Incluso esta evidencia, tanto del uso de la necrópolis en Lisht como de la continuidad de la cultura del Imperio Medio en el lugar hasta bien entrado el Segundo Período Intermedio, no contesta a la pregunta de cuándo el faraón y su corte se trasladaron de Itjtawy a Tebas. El último faraón conocido de la Dinastía XIII que se sabe que tuvo monumentos en la zona es Merneferra Ay (c.1.695-1.685 A.C.). También está el testimonio deL funcionario llamado Horemkhauef, Inspector Jefe de Sacerdotes, que fue enviado para recoger las estatuas del templo de Horus de Nekhen – la deidad local de Elkab – y de la diosa Isis. Su estela funeraria, encontrada en el patio de su tumba en Elkab, describe la visita a Itjtawy en el curso de su misión:

Horus, vengador de su padre, me encomendó una misión de la Residencia, traer (de allí) a Horus de Nekhen y a su madre, Isis…..Me nombró capitán de una nave y de su tripulación, pues me consideraba un funcionario competente de su templo, vigilante alerta en cuanto a sus encargos. Entonces, partí enseguida río abajo, y tomé en mis manos a Horus de Nekhen junto a su madre, la diosa, con los buenos oficios de Itjtawy, en presencia del propio faraón”.

Las divinas imágenes recogidas por Horemkhauef eran recién hechas, o estatuillas restauradas, que quizás habrían sido usadas en algún festival relacionado con la realeza. Así que, es significativo que la Residencia aparezca esta vez como el único lugar donde los artesanos, escribas y sacerdotes lectores, podían confeccionar esas imágenes. Esto explicaría la necesidad de Horemkhauef de realizar tan largo viaje y su merecido orgullo por el éxito. Desgraciadamente para nosotros, nunca se supo la identidad del faraón que le dio el encargo. El hacer dichas estatuas fue uno de los actos más significativos del soberano egipcio, que le sirvió para validar su propio estatus divino.

Las referencias a la creación, por parte de los faraones, de dichas imágenes, aparecen en todos los anales reales que han sobrevivido, si retrocedemos a los principios del Imperio Antiguo. Esta tradición de artesanía sagrada, de la que el faraón era guardián, evidentemente se rompió cuando la Residencia fue abandonada y los lazos con Menfis rotos.

Una consecuencia de la pérdida de esta tradición artística, fue una ruptura en lo que ha sido descrito como la “tradición jeroglífica”. La escritura con las fórmulas utilizadas en las inscripciones funerarias cambió al hacerse estas bajo la influencia de escribas instruidos en la escritura hierática cursiva – utilizada en los documentos administrativos – mientras que antes, las creaban aquellos escribas específicamente formados en el arte de la talla en monumentos de piedra. Este cambio en la escritura de la fórmula funeraria puede utilizarse como método de datación de inscripciones del período anterior o posterior al final del Imperio Medio.

La escritura de la estela de Horemkhauef es del tipo post-Imperio Medio, lo que quizás sugiera que la fragmentación política pudo haber tenido lugar durante este tiempo. A partir de las genealogías de funcionarios de Elkab registradas en las inscripciones, se ha llegado a elaborar una cronología que, basándose en ella, se ha llegado a sugerir que la tumba de Horemkhauef pudo haberse construido entre 1.650 y 1.630. Si la visita a la Residencia tuvo lugar a principios del período medio de permanencia en un alto puesto que se establece en veinticinco años, se podría datar entre 1.670 y 1.650; es decir, al menos quince años después del reinado del faraón Merneferra Ay en 1.685.

Estos pequeños cementerios ubicados en la misma boca del Oasis Faiyum (Maiyana, Abusir el-Melek y Gurob), datan del período de las guerras entre Hyksos y Tebanos que, por cierto, sólo se ve representado en Menfis. Estos enterramientos del el-Faiyum son de carácter egipcio, con cuerpos que reposan extendidos en ataúdes rectangulares. En Gurob, dos enterramientos contienen cerámica de alfarería Kerma, lo que indicaría que podrían pertenecer a nubios de Kerma que servían en el ejército tebano, como veremos más adelante. En un enterramiento intacto, en Abusir, se encontró un escarabeo del soberano de los Hyksos, Khyan, lo que hace del enterramiento un terminus post quem.

La cerámica de Maiyana, un pequeño cementerio para hombres, mujeres y niños, situado cerca de Sedment el-Gebel, incluye unas jarritas de cerámica peinada cilíndricas de Tell el-Yahudiya, como las aparecidas en los estratos D/2 de Tell el-Dab’a, así como jarritas de base circular chipriotas, como las encontradas en los estratos más antiguos de la Dinastía XVIII, tanto en Tell el-Dab’a como en Menfis. No hay armas, aparte de lanzaderas de palo, pero el uso de pieles de carnero y la decoración de los muertos con plumas y flores no son prácticas típicamente egipcias. Este pequeño cementerio parece recoger la corta existencia de una colonia extranjera, pero una distinta de la que florecía en Avaris.

Un pequeño grupo de sepulturas de los grandes cementerios del Imperio Nuevo de el-Haraga y el-Riqqa, muestran paralelismo con el corpus de cerámica de Maiyana-Gurob-Abusir el-Melek-Menfis, y confirman que hay una fase arqueológica de corta vida, pero distintiva, que marca la transición entre la fase final del Segundo Período Intermedio, y el comienzo de la Dinastía XVIII en esta región. A groso modo, unos 130 años antes de este período de transición, el faraón cambió su Residencia de Itjtawy a Tebas. Incluso antes de que este significativo evento tuviese lugar, los espacios sagrados de los complejos mortuorios de los reyes de la Dinastía XII, empezaron a ser invadidos una vez que los cultos a los antecesores reales dejaron de celebrarse. En Lisht, no obstante, el cementerio, y posiblemente su asentamiento, continuaron en uso hasta finales del Segundo Período Intermedio. Si la vida de la necrópolis llegó a tener algún paralelismo con la de la Residencia, entonces de alguna forma también continuaría allí.

CUSAE: LA FRONTERA ENTRE EL NILO EGIPCIO Y EL ASIÁTICO

Al soberano tebano Kamose le dijeron sus asesores: “La parte central del país está con nosotros hasta Cusae”, y los textos del reinado de Kamose siguen siendo nuestra mejor evidencia escrita sobre la historia del Egipto Medio del Segundo Período Intermedio. Una inscripción de la Reina Hatshepsut (1.473-1.458 A.C.) en el Speos Artemidos, 100 km al norte de Cusae (el-Qusiya), registra una intensa restauración y re-consagración de templos en la zona: “He levantado lo que permanecía desmembrado desde la primera vez que los Asiáticos pisaron el Avaris de la Tierra Norte, mientras las hordas vagaban en medio de ellos derribando todo lo que estaba hecho…. El templo de la Señora de Cusae…. caía fulminado, la tierra se tragaba su noble santuario, y los niños bailaban en el techo”.

Esta pieza de propaganda real estaba diseñada para mostrar a Hatshepsut en el tradicional rol real como restaurador del orden después del caos. Su escriba tomaría estas notas más de ochenta años después de las guerras entre Hyksos y Tebanos, y es probable que las “hordas” fuesen tanto los ejércitos de Tebas como los de Avaris. Es interesante que, tanto tiempo después del evento, Egipto aún alardease de la expulsión de los Hyksos.

Cusae está a unos 40 km al sur de Hermópolis (el-Ashmunein), que era el centro administrativo de la zona durante el Imperio Medio. Cuando Horemkhauef visitó la Residencia en Lisht, posiblemente entre 1.670 y 1.650 A.C., el río permanecía todavía abierto, pero muy poco después, Cusae marcó el punto fronterizo donde cualquier viajero procedente del sur tenía que pagar una tasa al soberano de Avaris si quería continuar su camino.

A juzgar por lo que nos cuenta Kamose del arresto de un mensajero con una carta del rey Apepi al rey del Kush, parece ser que los Hyksos tenían controlada la ruta de “Sako” – probablemente el moderno el-Qes – vía los oasis del Desierto Occidental, el emplazamiento nubio de Tumas, a mitad de camino entre la 1ª y la 2ª Catarata de El Nilo. Esta ruta proporcionaba al rey de Avaris acceso a sus aliados – los temidos reyes del Kush – y al oro. Al menos tres de las fortalezas de las cataratas (Buhen, Mirgassa y Uronarti) aún funcionaban, si bien aún se debate sobre si estarían sujetas al dominio de Egipto, o al del Kush; de cualquier forma, aún existía la organización que permitía el control de la ruta del oasis, desde el extremo sur, y el envío de expediciones a las minas de oro.

Esto resulta claro de los hallazgos de cerámica y sellos de barro, tanto en las fortalezas de las cataratas, como en la capital kushita, Kerma. Más aún, al menos en Buhen, parece ser que continuaron los contactos sin ruptura desde la Dinastía XIII hasta principios de la Dinastía XV de los Hyksos, como veremos más adelante.

Se puede ampliar la imagen del Egipto Medio examinando un grupo de cementerios excavados a unos 50 km al sur de Cusae, en Deir Rifa, Mostagedda y Qau. El cementerio “S” de Deir Rifa contiene los enterramientos de un grupo de nubios llamado gente de “sepultura-sartén” - por la forma oval característica, con poco fondo, de sus enterramientos - que eran medio nómadas, recolectores de ganado, y que vivían al borde del desierto. Sus cementerios y asentamientos aparecen en Egipto durante la Dinastía XIII, y han sido identificados en los textos de Kamose como los Medjay, que habrían sido enviados a reconocer el terreno antes de que la flota de Kamose avanzase.

Su característica cerámica, hecha a mano, es ubicua de todos los cementerios del Egipto Medio, y se extiende hacia el norte hasta el propio Menfis. En Deir Rifa, sus sepulturas contenían recipientes del tipo Tell el-Yahudiya, comparables a los del nivel E/I de Tell el-Dab’a, que pueden datar de mediados de la Dinastía XV. La cerámica asociada egipcia pertenece al estilo del Imperio Medio de la región de Menfis, y sugiere que el cementerio se remonta a principios de la Dinastía XIII.

Mostagedda, casi frente a Deir Rifa, en la orilla derecha del río Nilo, también contiene enterramientos de la gente de “sepultura-satén”, que pueden encajar en una secuencia cronológica, según el grado en que sigan las costumbres funerarias nubias, mientras que, del cementerio de Deir Rifa, lo publicado es muy escaso para que esto pueda aplicarse. En Mostagedda, hay presentes dos fases anteriores al comienzo de la Dinastía XVIII, y ambas contienen cerámica egipcia, claramente diferente a la de Deir Rifa. Estas dos fases, junto a otras más tempranas, también se han encontrado en el amplio cementerio de Qau, a 15km al sur de Mostagedda y Deir Rifa. La cerámica se caracteriza por su elaborada decoración incisiva, el uso de arcillas arenosas de margas (un carbonato cálcico rico en lodo), jarras para conservas de cuello estrecho, y jarras estriadas. Este cuerpo de cerámica pertenece muy claramente a la tradición del Alto Egipcio, y proporciona prototipos para los recipientes que aparecen en Menfis y Tell el-Dab’a de forma completamente desarrollada, en los estratos de principios de la Dinastía XVIII.

Los cementerios de Deir Rifa y Mostagedda, al lado opuesto del río, pertenecían al mismo grupo cultural nubio; las diferencias en el equipo funerario muestran que Deir Rifa estuvo en contacto con la región de Menfis, mientras que Mostagedda se encontraba más ligada al Alto Egipto. Los artefactos nubios eran, en ambos casos, lo suficientemente similares como para sugerir que la diferencia entre ellos no es de tiempo, sino de riqueza, de estatus - siendo Mostagedda, generalmente, más rica – y, sobretodo, de asociaciones regionales. Su situación sugiere que la región de Cusae, sin duda, como confirman los textos, marca la frontera entre el Alto y el Bajo Egipto, y que los límites existían, al menos, desde principios de la Dinastía XIII.

Todo ello nos hace pensar que quizás es posible especular que aquí nos encontramos con terrenos funerarios de dos grupos de mercenarios Mejday patrullando la región fronteriza: quizás, un grupo destacado en Deir Rifa protegía el margen occidental para los Hyksos, mientras el otro vigilaba el margen oriental para los reyes tebanos.


RAFAEL CANALES

En Benalmádena-Costa, a 20 de abril de 2010

Bibliografía:

“The Enciclopedia of Ancient Art”. Helen Strudwick, Amber Books, 2007-2008.
“Ancient Egypt, Anatomy of a Civilization”. Barry J. Kemp, Routledge, 2006.
“Ancient Egypt. A Very Short Introduction”. Ian Shaw. Oxford University Press, 2004.
“The Oxford History of Ancient Egypt”. Ian Shaw, Oxford University Press, 2003.
“Antico Egitto”. Maria Cristina Guidotti y Valeria Cortese, Giunti Editoriale, Florencia-Milán, 2002.
“Historia Antigua Universal. Próximo Oriente y Egipto”. Dra. Ana María Vázquez Hoys, UNED, 2001.
“Pharaos and Mortals: Egyptian Art in the Middle Kingdom. A Catalogue”, Janine D. Bourriau, Cambridge University Press, 1988.
“British Museum Database”.

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